EL DIALECTO ANDALUZ

El andaluz: ¿lengua o dialecto?


En Lingüística, hay unos conceptos que deben usarse con propiedad, si queremos que se entienda bien lo que queremos decir o puntualizar.
Oímos o leemos construcciones como estas: el habla andaluz, la lengua andaluza o el dialecto andaluz. Nos hacemos la siguiente pregunta. ¿Cuál de estas expresiones es la correcta? ¿Existe el dialecto andaluz?
Para responder a esta pregunta, es preciso tener muy claros los conceptos de habla, lengua y dialecto. De esta manera, estaremos en disposición de aplicar al andaluz el más apropiado.
Empezaremos por definir los conceptos lengua / habla.
La lengua es un sistema de signos ordenados mediante unas reglas, usado por un número de personas para comunicarse entre sí. Por tanto, la lengua es social e inmaterial. Decimos que es social, porque la usa un número de personas y decimos que es inmaterial, porque se aloja en la memoria.
El acto mediante el cual un individual coge del sistema de la lengua los signos y las reglas para ordenarlos y, con ellos, cifra un mensaje, se denomina habla. Por tanto, frente a la lengua, que es social, el habla es individual y, frente al carácter inmaterial de aquella, el habla es material
Ahora vamos a distinguir entre lengua y dialecto a efectos prácticos.
Hemos dicho que la lengua es un sistema de signos y de reglas, un código que los hablantes aprenden y retienen en su memoria, para comunicarse entre ellos.
A efectos prácticos diremos que ese código debe ser conocido por los hablantes que lo usan. Debe contar con un ideal común a todos los hablantes y con una literatura escrita. Cuando una modalidad de hablar reúne estos requisitos, es cuando se le otorga la categoría de Lengua o Idioma.
Por tanto, una lengua o idioma será un sistema de signos y reglas,
conocido y usado por un número de hablantes que cuenta con un ideal común a todos ellos, con una literatura escrita y, a veces, ha dado lugar a variantes en algunas zonas.
A estas variantes combinatorias derivadas de la lengua le vamos a dar el nombre de dialectos.
Un dialecto es, por tanto, una variante de una lengua que, por diversos motivos, se ha derivado de ella y que se usa en una zona concreta del territorio, que tiene todos los requisitos de la lengua, menos con uno, ya que no existe una literatura escrita en esa modalidad.
Una vez aclarados estos conceptos, vamos a aplicárselos al andaluz.
El andaluz es una modalidad del español o castellano, usada por un determinado número de personas, que posee algunos rasgos de esa lengua pero no cuenta con una literatura escrita. Por tanto, no ha llegado a alcanzar la categoría de lengua.. Los andaluces, a la hora de escribir, lo hacen usando el sistema de la lengua española.
El día que el andaluz se escriba de la misma manera que se habla, habrá alcanzado esa categoría de lengua.
Luego, a la hora de darle un nombre, el más correcto será el de dialecto andaluz. También se podría usar el de habla andaluza, entendiendo por tal, el uso que los andaluces hacen del sistema de la lengua española. Pero,, al no haber un código del andaluz común para todos los andaluces, es preferible hablar de dialecto andaluz.
Concluiremos diciendo que el andaluz es un dialecto del español o castellano, que se habla en la Comunidad Autónoma Andaluza y que aún no ha alcanzado la categoría de Lengua. 


Información obtenida de:
Manuel Casares Vidal, (2011). El Andaluz: ¿lengua o dialecto?. Recuperado de Revista Vinculando: http://vinculando.org/articulos/el_andaluz_lengua_o_dialecto.html


Andaluz: características lingüísticas





El andaluz presenta las siguientes características:

   1. Vocales: poseen una gran riqueza de timbre vocálico. 

 2. Seseo: pronunciación de c-z como sgrasia por gracia.   
    3. Ceceo: pronunciación de s como c-z: zolo por solo. Socialmente está mal considerado, por lo que no se da entre las personas cultas.

   4. Yeísmo: pronunciación de ll como y: yeno por lleno.

   5. Aspiración de consonantes:      A. La h procedente de f inicial latina: jumo por humo.      B. La j: coha por coja.      C. La s implosiva, al final de palabra, puede aspirarse (puroh por puros) o desaparecer (ratone por ratones). En el interior de sílaba puede aspirarse (mohca por mosca) o reduplicarse (jutto por justo).

   6. Neutralización de l/r: arpiste por alpiste; bebel por beber.

   7. Pérdida de la d, g, r intervocálicas: quemaúra por quemadura, auja por aguja; pea por pera.

   8. Pérdida de la l, r, n finales: caná por canal, vendé por vender, marró por marrón.

   9. Relajación de la ch: mushasho por muchacho.

   10. Sustitución de vosotros por ustedes: ustedes estudiáis o ustedes estudian.

   11. No hay laísmo, leísmo, loísmo.

   12. En su léxico hay influjo del leonés, portugués, aragonésmurciano, valenciano y catalán.


-Para saber más sobre las características lingüísticas del andaluz, pincha este enlace.




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